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Las infancias también se juegan en las pantallas

  • Foto del escritor: Gisel Mahmud
    Gisel Mahmud
  • 18 ago
  • 5 min de lectura

El desafío de proteger las infancias en la actualidad

Por Gisel Mahmud



Cada Día de las Infancias es una oportunidad para celebrar, compartir, jugar y escuchar a los niños, niñas y adolescentes. Pero también, para preguntarnos como adultos: ¿Qué hacemos para acompañarlos en su crecimiento? ¿Cómo los protegemos?


Los interrogantes hoy no encuentran una única respuesta, más bien, abren nuevos debates.

La infancia cambió. Una parte fundamental de la vida de nuestros chicos y chicas transcurre en entornos digitales. Allí estudian, juegan, se hacen amigos, se pelean,  expresan sus opiniones y construyen su identidad. Y sin embargo, para muchos adultos ese sigue siendo un terreno desconocido, un mundo aparte. A muchos adultos nos cuesta entender ese mundo porque el cambio tecnológico fue mucho más rápido que nuestra capacidad para acompañar lo que allí sucede.


En este panorama de incertidumbre hay una certeza: no podemos no actuar y pensar que Internet es un “mundo aparte”. Hoy ya no existe un "afuera" y un "adentro" de la pantalla. Las infancias y adolescencias viven en un mundo híbrido: la charla en el grupo de WhatsApp del curso impacta en el aula, el juego del recreo se traslada más tarde a Roblox.

Los números hablan por sí solos: en nuestro país, los niños y niñas tienen su primer celular y acceden a Internet antes de los 10 años, según un estudio realizado por Unicef y Unesco. El 80% de los chicos de 9 a 17 años usa redes sociales todos los días, y el 83% chatea a través de apps de mensajerías.


También las violencias, lejos de lo que uno cree que se dividen en "reales" o "virtuales", están profundamente conectadas. El grooming, la difusión no consentida de imágenes, el ciberacoso, la exposición a contenidos violentos o la explotación de datos personales no son anécdotas aisladas: son parte de la vida cotidiana de las chicas y los chicos.  Las estadísticas son alarmantes, por ejemplo, respecto al  grooming. De acuerdo con los datos de la red Grooming LATAM, 6 de cada 10 admitieron haber hablado alguna vez con desconocidos, y 1 de cada 4 recibe solicitudes constantes para enviar imágenes íntimas. 

Un estudio de Faro Digital y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) reveló que, ante un problema en Internet, redes sociales o videojuegos, solo el 14 % de las y los adolescentes recurre a docentes, familiares u otros adultos de confianza. En cambio, el 81 % busca apoyo en sus propios amigos y amigas. En otras palabras, los chicos y las chicas construyen solos sus redes de acompañamiento y cuidado, ante la falta de presencia y acompañamiento adulto.

Por eso, hablar hoy de derechos de las infancias también significa hablar de lo que hacemos los adultos para garantizar su protección en entornos digitales. 


Este debate muchas veces parece enfocarse en los controles (y prohibiciones) que pueden hacer padres, madres, cuidadores y abuelos desde sus casas. Es indiscutible que las familias tienen un rol importante: acompañar, escuchar, preguntar, no minimizar, intervenir a tiempo. Pero cuidar a las infancias no puede quedar solamente en manos de las familias, tiene que intervenir también un actor clave: el Estado. Entonces aparece una nueva pregunta: ¿Qué herramientas tiene el Estado para acompañar a las infancias?


La respuesta no es menor. La Convención sobre los Derechos del Niño y la Observación General N.º 25 del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas establece de forma clara que los derechos de niñas, niños y adolescentes deben respetarse, protegerse y garantizarse también en los entornos digitales.


Para nosotros la preocupación no es nueva. En 2024 logramos que la Legislatura santafesina sancionará la Ley N.º14.293 de Prevención y Abordaje Integral de la Ludopatía que aplica un marco regulatorio tanto en entornos tradicionales como digitales. Problemática que año tras año viene creciendo en grupos de niños, niñas y adolescentes y para los cuales la Ley contempla acciones concretas de prevención y abordaje. 

Un año más tarde, durante la Convención Reformadora de la Constitución provincial, insistimos en la inclusión de los derechos digitales. Ese trabajo se plasmó en el artículo 28: hoy todos los derechos constitucionales son aplicables en entornos digitales. Eso implica el acceso a Internet y a un dispositivo, pero también el derecho a la identidad, a la intimidad, a la participación y a ser escuchados cuando esos derechos se ponen en juego en los espacios digitales. El texto establece, además, que la Provincia debe procurar un espacio digital libre de violencia, con especial protección de niñas, niños y adolescentes. 


En este marco se inscribe el proyecto legislativo que presentamos con el Bloque Socialista, que propone actualizar la Ley Provincial N.º 12.967 de Promoción y Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes frente a los desafíos de la era digital. La propuesta busca que la ley provincial pueda responder a hechos que ya forman parte de la vida cotidiana de chicos y chicas, y fortalecer la capacidad del Estado para intervenir frente a situaciones de vulneración de derechos.


Sabemos que se trata de una problemática que atraviesa a todos los niveles del Estado y que requiere respuestas en nuestras provincias pero también a nivel nacional. En ese sentido, se encamina la propuesta del Socialismo en el Congreso de Nación, encabezada por Esteban Paulón, Ley de Entornos Digitales Seguros para Infancias y Adolescencias.


Nuestro principal desafío es poder brindar un abordaje integral de la problemática. No podemos hacerlo solos o desde un escritorio; debemos escuchar, dialogar, estudiar y arribar a consensos. Por eso valoramos como fundamentales los encuentros de trabajo que compartimos como legisladores con organizaciones sociales como Faro Digital, Chicos.net, Protección Digital, Grooming Argentina, entre otras, que vienen trabajando el tema hace años.


De todo esto, algo aprendimos: cuando se trata de proteger derechos es indispensable que trabajemos juntos.  Acompañar en casa no alcanza si el Estado no está, de la misma manera que ninguna política pública puede reemplazar el vínculo de cuidado cotidiano. Cuidar requiere que cada uno haga su parte: las familias, las escuelas, las organizaciones, el Estado y también las plataformas que diseñan y administran estos entornos. 


Tampoco se trata de mirar la tecnología únicamente desde el riesgo o el peligro.  La respuesta no puede ser decirles a los chicos que se alejen de las pantallas. El derecho a aprender, jugar, participar y construir su identidad está mediado también por los entornos digitales, y es responsabilidad de todos que se dé en condiciones de equidad y con seguridad. Tenemos que lograr el equilibrio: no alejar a los chicos y chicas de la tecnología, y al mismo tiempo garantizar que puedan habitar los entornos digitales con derechos.


La pregunta del principio tiene, entonces, una respuesta que empieza a escribirse.


Para acompañar el crecimiento de nuestros niños, niñas y adolescentes en entornos digitales debemos tener la capacidad de anticiparnos a los problemas. Crecer en el mundo digital no puede significar estar más expuestos y tener menos herramientas para defendernos. 

Este Día de las Infancias nos invita, entonces, a renovar un compromiso: proteger a las infancias allí donde estén, en todos los espacios donde crecen, aprenden, juegan, se vinculan y construyen su identidad. Porque si las infancias están en las pantallas, sus derechos también tienen que estar allí.



*Diputada provincial – Bloque Socialista


 
 
 

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